Depósito de metano bajo el mar de Siberia oriental.

La fuga podría provocar que el hielo se derrita más rápidamente, generando calentamiento global.

Entre los riesgos se incluyen condiciones climáticas extremas, peores condiciones de salud, menor rendimiento de los cultivos.

Según un informe publicado en la revista Nature, una fuga de gas metano en el Ártico podría acelerar la velocidad de deshielo del hielo marino y un cambio climático con un costo para la economía global de hasta US$ 60.000 billones en las próximas décadas.

Investigadores de la Universidad de Cambridge y la Universidad Erasmus en los Países Bajos utilizaron la modelación económica para calcular las consecuencias de una fuga en un depósito de gas metano de 50 gigatones debido al descongelamiento del subsuelo congelado en el mar de Siberia oriental.

Los investigadores analizaron un escenario con una fuga de gas metano durante una década a medida que las temperaturas aumentan a su ritmo actual.

También estudiaron fugas más leves y lentas, las que igualmente producirían importantes costos económicos provenientes de cambios físicos en el Ártico.

Gail Whiteman, autor del informe y profesor de sostenibilidad, gestión y cambio climático en Rotterdam School of Management, parte de la Universidad Erasmus, indicó que “el impacto global del calentamiento del Ártico es una bomba de tiempo económica”.

Chris Hope, profesor adjunto de modelación de pólizas en Cambridge Judge Business School, parte de la Universidad de Cambridge, afirmó que “ante la ausencia de medidas de mitigación respecto de los cambios climáticos, el modelo calcula que los impactos climáticos globales promedio aumentarían en US$ 60.000 billones”.

Esa cifra se acerca al valor de la economía global, que fue de aproximadamente US$ 70.000 billones el último año.

Según el estudio, los costos podrían ser todavía superiores si se incluyeran otros factores, como por ejemplo la acidificación del océano, o bien se podrían reducir a una cifra cercana a los US$ 37.000 billones si se toman medidas para bajar las emisiones.

Alrededor del 80% de los costos posiblemente lo paguen los países en desarrollo que experimentan mayores climas extremos, inundaciones, sequías y peores condiciones de salud a medida que el deshielo del Ártico afecta el clima global, según el informe.

El metano es un gas de efecto invernadero atrapado como hidrato de metano en los sedimentos bajo el lecho marino. A medida que las temperaturas aumentan, el hidrato se descompone y el metano se libera al lecho marino, disolviéndose en su mayoría en el agua del mar.

El estudio indica que si el metano atrapado atraviesa la superficie del mar y escapa a la atmósfera, podría “acelerar el retroceso del hielo del mar, reducir el reflejo de la energía solar y acelerar el deshielo de la capa de hielo de Groenlandia”.

El estudio afirmó que eso podría adelantar la fecha en que el aumento de la temperatura media global supere los 2 grados Celsius en un período de entre 15 y 35 años – para el año 2035 si no se toman medidas para poner un freno a las emisiones y para el año 2040 en caso de que se tomen medidas suficientes para tener una posibilidad del 50% de mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 2 grados.

Los científicos han indicado que el aumento de las temperaturas promedio globales este siglo debe estar por debajo de los 2 grados Celsius para evitar efectos climáticos devastadores como por ejemplo pérdida de las cosechas y derretimiento de glaciares.

El Ártico cuenta con reservas de combustible y gas que el Lloyd’s de Londres ha estimado que podrían generar inversiones por hasta US$ 100.000 millones dentro de un período de una década. Ambientalistas advierten que las perforaciones en el Ártico son demasiado riesgosas y podrían tener consecuencias devastadoras para la región.