Las refinerías de petróleo estadounidenses a lo largo de la costa este de los Estados Unidos cortaron las operaciones, mientras que terminales, oleoductos y otras infraestructuras de energía capeaban la tormenta tropical Irene, la cual había reducido su categoría de huracán a tormenta.

Irene se debilitó mientras ingresaba a Nueva York luego de azotar la costa del Atlántico medio con vientos huracanados.

PBF Energy dijo que sus refinerías en Nueva Jersey y Delaware no sufrieron daños por la tormenta y estaban operando normalmente el domingo a la mañana.

Conoco dijo que su refinería de Byway en Nueva Jersey, la que se encontraba en la trayectoria de la tormenta, se mantuvo cerrada el domingo a la mañana, mientras que su refinería de Trainer en Pennsylvania continuó operando.

Siete refinerías con una capacidad total de 1.229.200 barriles por día – un 73% de los 1,7 millones totales de bpd en el noreste estadounidense – están en la trayectoria estimada de la tormenta.

El noreste estadounidense es la segunda menor de las cinco regiones de refinería en los Estados Unidos, y la mayor parte de su petróleo es provisto por el oleoducto que llega de la costa del Golfo o enviado desde Europa en buques cisternas.

A diferencia de una tormenta en el Golfo de México, una tormenta en la costa este no amenaza significativamente la producción de petróleo y gas natural estadounidense.