Piratas informáticos brasileros amenazan con perturbar el Mundial a través de ataques que irán desde provocar interferencias en sitios web hasta el robo de datos, agregando de este modo la guerra cibernética a la lista de desafíos que enfrenta una competencia que ya está siendo afectada por protestas, retrasos y gastos en exceso. En un país con delitos en línea desenfrenados, una infraestructura de telecomunicaciones desafiante y poca experiencia con los ataques cibernéticos, las autoridades están apuradas por proteger los sitios del gobierno y los de la FIFA, el organismo que rige en materia de fútbol.

Según indican, el evento ofrece una audiencia global sin precedentes y un momento oportuno para atacar los sitios que manejan la FIFA, el gobierno, otros organizadores o patrocinadores corporativos.