Para las compras inmobiliarias “en verde” o “en blanco” existe una normativa especial que exige una póliza de seguro a la inmobiliaria, lo que garantiza al consumidor la recuperación del dinero pagado en caso de que no se realice el proyecto. Cabe destacar que sólo se asegura la devolución del anticipo, no considera otros aspectos como calidad de la vivienda o terminaciones, etc…

Este seguro opera en el período, que puede llegar en algunos casos hasta los dos años, entre la compra en verde y la entrega de la vivienda, en el que pueden suceder hechos que impidan la realización del proyecto.

Por ello, la ley exige que los dineros adelantados por el comprador a la inmobiliaria sean garantizados, los que generalmente corresponden al 20% del valor total del inmueble. Este monto se reajusta en UF, por lo tanto el consumidor siempre conserva el valor real de su inversión.

La póliza es contratada por la inmobiliaria, y la compañía de seguros evalúa el riesgo. La ley establece que la póliza debe estar vigente hasta la inscripción de la propiedad en el Conservador de Bienes Raíces.

En caso de que no se firme el contrato de compraventa en el plazo fijado o condición señalada en la promesa, se hace efectivo el pago de la indemnización. El comprador debe mandar una carta a la aseguradora dando cuenta del incumplimiento por parte de la inmobiliaria, y se somete el caso a un proceso de liquidación por un período cercano a 45 días.

Es preciso revisar bien los detalles de la póliza, porque puede haber atrasos que no dependan de la inmobiliaria como demoras en la recepción de las obras.

Fuente: Zona Inmobiliaria