Si bien sólo un pequeño porcentaje de trenes que transporta petróleo crudo probablemente descarrile, el riesgo de descarrilamiento y las pérdidas por catástrofes se han incrementado significativamente con la creciente cantidad de vagones cisterna que transportan el combustible. El ejemplo más dramático es el accidente del año pasado en Lac-Mégantic, Quebec, que terminó con la vida de por lo menos 42 personas y destruyó gran parte de la ciudad.

Las empresas ferroviarias de los Estados Unidos transportaron un estimado de 400.000 vagones cargados de petróleo crudo en 2013, con respecto a tan sólo 9.500 vagones en 2008, de acuerdo con Association of American Railroads con sede en Washington. Los suscriptores manifiestan que están particularmente preocupados acerca de la volatilidad del combustible que se extrae de los depósitos de petróleo Bakken en Dakota del Norte.

“Hemos observado un nivel sin precedentes de pérdidas que han sido noticia de primera plana y no estamos seguros de si esta es una tendencia o sólo algo extraño que pasará”, expresó David Adamczyk, vicepresidente en el departamento ferroviario en Liberty International Underwriters, unidad de Liberty Mutual Holding Co. Inc., en Hunt Valley, Md.