Según un análisis realizado por Marsh Inc., muchos inversores en proyectos de infraestructura global todavía no han ponderado el cambio climático en sus modelos de riesgos.

Según el informe denominado “Sustainable Infrastructure – Weathering the Storms”, la sostenibilidad de los activos de infraestructura se debería evaluar al comienzo de un proyecto y a lo largo de su ciclo de vida.

Pero, según afirma el informe, muchos inversores — en particular aquellos que operan en sectores o áreas geográficas que en gran medida no se ven afectados por el clima severo o la contaminación ambiental — no consideran el cambio climático en su modelo de riesgos y “todavía actúan como si éstas fueran cuestiones para abordar en un futuro”.

Cuando se están realizando las negociaciones por la asignación de riesgos entre el propietario de la infraestructura o el operador de la misma y otras partes, “es esencial que el propietario de la infraestructura tenga un entendimiento completo de los riesgos que posiblemente se podrían considerar fuerza mayor” — o bien podrían estar comprendidos por las cláusulas de peligro de la naturaleza — según señala el informe.

La resistencia de los activos en lo que respecta a mayores riesgos de cambio climático, “ya sea en forma de protecciones físicas, redundancia operativa y otras mitigaciones para garantizar la estabilidad del rendimiento operativo a largo plazo”, se debe tratar en cada etapa del diseño y de la construcción de un proyecto, prosigue el informe.