Gran Bretaña ha conformado un grupo de expertos para presentar propuestas acerca de cómo el país puede convertirse en un centro de emisión de bonos para riesgos catastróficos, que las compañías de seguros utilizan como cobertura contra desastres y otros acontecimientos costosos, desde huracanes hasta premios de la lotería.

El gobierno de Gran Bretaña desea tener acceso al mercado de bonos para riesgos catastróficos, un mercado de rápido crecimiento con un valor de US$ 22.000 millones, dado que los centros con bajos impuestos, como el de Bermuda, se han adelantado a los de Londres.

En su presupuesto más reciente, el gobierno indicó que deseaba que Londres, uno de los mayores centros del mercado de reaseguros mundial, por valor de US$ 575.000 millones, se convirtiera en un centro de emisión de bonos para riesgos catastróficos.

El grupo de trabajo incluye abogados y administradores de fondos, como también compañías de seguros, y apuntaría a los cambios que Gran Bretaña necesita realizar para competir con los centros offshore tales como el de Bermuda.

El mercado de bonos para riesgos catastróficos ha visto un crecimiento anual de dos dígitos desde la crisis financiera, a medida que los inversores en busca de rendimiento buscan rentabilidades que superen a las que se obtienen con los bonos del gobierno.

Las compañías de seguros emiten los bonos para riesgos catastróficos como cobertura contra una catástrofe, con frecuencia a modo de una alternativa menos costosa o más flexible al reaseguro. En 2014 se alcanzó un récord de nuevos acuerdos por valor de US$ 8.000 millones.

Sin embargo, un informe emitido el año pasado por LMG y Boston Consulting reveló que la participación de Londres en el mercado de reaseguros mundial está disminuyendo, mientras que Bermuda ha demostrado un rápido incremento.

El informe resaltó como áreas de crecimiento a los productos de reaseguro alternativo, como, por ejemplo, los bonos para riesgos catastróficos.