Una protección contra la proliferación del fraude y otros flagelos.

Ante la evidencia de un aumento exponencial del fraude interno y externo, además de otro tipo de delitos contra las compañías, Chubb ha desarrollado una póliza que les permite a las empresas no tener que hacer frente a estos eventos con recursos propios.

Actualmente ninguna empresa se encuentra exenta de ser víctima de algún delito. Los riesgos se han multiplicado y se encuentran en diversos frentes: tanto en el interior como en el exterior de la firma, ocasionados por sistemas de control débiles o por el desarrollo y fácil acceso a la tecnología, que ha producido un cambio en la modalidad delictiva en los últimos tiempos.

Los robos más frecuentes son los que pueden producirse dentro de las instalaciones del asegurado, como el “robo hormiga”, gastos falsos, arreglos de los empleados con los proveedores, en los que la compañía termina pagando sobreprecios, faltantes de inventario. El robo de valores en tránsito, fraudes y delitos por falsificación o transferencia de fondos son otras de las modalidades de las que las compañías son víctimas.

“Fraudes internos y externos existen en todas las empresas. Si bien es algo que siempre se ha dado con más frecuencia en los bancos, también ocurre en las empresas y lo que observamos es que muchas de ellas pueden quedarse fuera del negocio si sufren un fraude o un robo importante. Una cosa es la espalda de una empresa grande o de un banco, y otra cosa es la espalda de una pyme que si sufre un fraude de un millón de pesos queda fuera del mercado”, explicó Florencia Gallino, gerente de Líneas Financieras de Chubb Argentina, una compañía que recientemente ha lanzado una cobertura para brindar protección a las empresas contra diversos delitos.

Si bien en la entidad siempre se han dedicado a vender este tipo de coberturas exclusivamente para bancos, en Estados Unidos y otras partes del mundo es un producto muy difundido en entidades no financieras. Es por eso que esta nueva póliza se dirige a empresas grandes y medianas no financieras de todos los rubros.
Gallino aclaró que el producto “no está pensado para empresas pequeñas porque, en general, se pide un mínimo de estándares de control que se hace muy difícil en algunas compañías donde hay solo dos empleados que hacen todo”.

La póliza cubre principalmente los daños y pérdidas directas de dinero, títulos y otros bienes causados por la apropiación fraudulenta o la falsificación por parte de cualquier empleado del asegurado. También incluye la cobertura contra robo de esos bienes por parte de terceros y pérdidas directas causadas por la falsificación o alteración de cualquier documento comercial, como cheques, giros, pagarés, letras de cambio o alguna promesa de pago similar. Además, ofrece cobertura por pérdidas directas causadas por robo informático o transferencias fraudulentas de dinero o títulos.

En algunos casos en los que hay que mensurar una pérdida y descubrir cuándo empezó, es necesario contratar auditores externos, con los que la empresa no cuenta habitualmente, y la póliza puede contemplar estos gastos extra.

La ejecutiva agregó que “no se trata de una póliza de frecuencia sino que es una póliza de severidad, eso quiere decir que apunta a cubrir un siniestro severo. Por eso, se encuentran deducibles más altos de los que se encontrarían en una póliza de robo normal”.

Estar protegido en tiempos de crisis

Gallino destacó que si bien siempre es importante estar protegido, en las épocas de crisis esto es aún más relevante. “Es real que cuando la economía está en crisis los delitos aumentan porque la gente necesita obtener más dinero rápidamente y, en general, lo que ocurre es que la tasa de ilícitos aumenta, no sólo en lo que uno ve en la calle sino dentro de las empresas. Este tipo de delitos se descubre cuando vienen pasando desde hace mucho tiempo, y la realidad es que los fraudes aumentan en tamaño cuanto más tiempo pasa”.

Si bien los delitos que más crecieron en los últimos años son robo y fraudes internos, también se registraron casos de intento de robo a través de los sistemas informáticos de las empresas.

Por otra parte, como señaló la especialista, los sectores más expuestos son “los que manejan mercadería de mayor valor, porque se puede hacer un robo más severo en una menor cantidad de tiempo”.

La ejecutiva aclaró que todo lo que es robo de mercadería no está cubierto por esta póliza, ya que ese tipo de siniestros tiene una póliza específica. “Con respecto a robos físicos, lo que está cubierto por esta póliza es el dinero”, puntualizó.

Una cobertura para empresas medianas

En la compañía consideran que las empresas que serán más receptivas a este producto van a ser las medianas, que son las que tienen menos espalda para hacer frente a un siniestro de cierta magnitud.

Si bien no son muchas las exigencias en cuanto a procedimientos de seguridad con que las empresas deben contar, hay algunos temas importantes que se deben cumplir. Uno de ellos es que las compañías tengan una cierta cantidad de empleados.

“Lo que nosotros más buscamos es que tengan ciertos controles de segregación de funciones en lo que hace al manejo de la administración, que no sea básicamente la misma persona la que hace todo. Después, que tengan algunos lineamientos o manuales de procedimientos sobre cómo manejarse. También observamos cuáles son las medidas de seguridad físicas que tienen. Para conocer todo esto, hacemos un pequeño cuestionario. A veces, si son riesgos grandes se acompaña con una inspección específica”.

En la entidad tienen muchas expectativas en cuanto a la colocación de este producto. Desde que lo lanzaron en el mes de julio llevan colocadas quince pólizas y calculan ubicar unas cincuenta pólizas nuevas entre lo que queda del año y el que viene.

“La verdad es que estamos recibiendo muchas consultas y los empresarios empiezan a comprender este concepto de que así como transfieren su riesgo  de property o de responsabilidad civil a una compañía de seguros el riesgo de sufrir un fraude interno o externo. Es una transferencia más de riesgo a una compañía de seguros. Lo que ocurre con este tipo e seguros es que en general la pérdida es difícil de mensurar, es algo incierto, es más fácil asegurar dinero o bienes, que saber cuánto puede llegar a robar un empleado”, enfatizó Gallino.

Y agregó que “se trata de un producto nuevo y, como todo producto nuevo, lleva su tiempo para darse a conocer. Lo que sí nos damos cuenta es que es una póliza que una vez que se contrata se la mantiene siempre”.