Las emisiones globales de dióxido de carbono generadas por la utilización de combustibles fósiles registraron el mayor aumento de la historia el año pasado, lo que echa por tierra la idea de que la breve disminución durante la recesión podría seguir durante la recuperación.

Según un análisis publicado por Global Carbon Project, una red internacional de colaboración de científicos que monitorean los números, las emisiones aumentaron un 5,9% en 2010. Los científicos del grupo afirmaron que el aumento, medio millón de toneladas extra de carbono emitidas al aire, casi seguramente fue el mayor incremento absoluto en cualquier año desde la Revolución Industrial, y el mayor incremento porcentual desde 2003.

El incremento solidificó una tendencia de aumento constante de emisiones que los científicos temen hará difícil, si no imposible, evitar el cambio climático severo en las próximas décadas.

Los investigadores afirmaron que la alta tasa de crecimiento reflejó una recuperación de la caída del 1,4% en emisiones ocurrida en 2009, el año en que la recesión tuvo su mayor impacto.

No estiman que el crecimiento extraordinario persista, pero sí esperan que las emisiones vuelvan a acercarse al crecimiento del 3% anual de la última década, una cifra aún inquietante que representa un avance escaso en la reducción de los gases de efecto invernadero.  La tasa de crecimiento en la década de 1990 estuvo más cerca del 1% anual.

Los Estados Unidos fue superado varios años atrás por China, en donde las emisiones crecieron 10.4% en 2010 debido a la inyección de 2.200 millones de toneladas de carbono en la atmósfera. En general, las emisiones de dióxido de carbono se miden por el peso del contenido de carbono.

Las nuevas cifras surgen al tiempo que delegados de 191 países se reúnen en Durban, Sudáfrica, en el marco de otra sesión de negociaciones, en un esfuerzo mundial de control que viene teniendo lugar, con poco éxito, durante prácticamente dos décadas.

Los científicos afirman que el rápido aumento de las emisiones está calentando la Tierra, lo que amenaza la ecología y pone al bienestar humano en riesgo a largo plazo. Pero su cada vez más urgente llamamiento para que la sociedad encuentre el modo de limitar las emisiones se ha enfrentado con una amplia resistencia política en varios países, inclusive los Estados Unidos, dado que encontrarlo implicaría mayores costos energéticos.

Muchos países, como parte de su respuesta a la crisis económica, invirtieron miles de millones en programas diseñados para que sus sistemas energéticos sean más ecológicos.  Mientras que es posible que tales programas produzcan dividendos a largo plazo, las nuevas cifras sugieren que hasta el momento han tenido resultados escasos.