Consejos para tomar seguros para la obra, tipos de cobertura y costo. Los cambios que introduce la reforma del Código Civil y Comercial. Además, los seguros para profesionales.

Poner a resguardo el patrimonio de una persona o empresa respecto a los daños que pueda generar a terceros es fundamental para una actividad de riesgo como la construcción. De hecho, la toma de una cobertura por responsabilidad civil es obligatoria para emprender cierto tipo de tareas. En la Ciudad, de hecho, se debe presentar un seguro para demoliciones y excavaciones con una suma asegurada de 16.250.000 pesos. Representa un costo para la empresa constructora de unos 30 mil pesos, según explica Marcos Botbol, licenciado Organización y Técnica de Seguros y asesor de la Cámara de la Construcción.

“El nuevo Código Civil y Comercial ha incorporado varios conceptos jurídicos que se habían visto reflejado en la doctrina y jurisprudencia, sumando la exigencia de garantías y seguros nuevos obligatorios”, señala el especialista. Y explica que, además de las coberturas obligatorias, los constructores y profesionales independientes pueden tomar seguros que les pueden dar mayor tranquilidad para desarrollar su trabajo. Los montos de las pólizas dependen directamente del análisis de riesgo y de la sumatoria de los montos totales de los contratos de obra.

“Según las distintas jurisdicciones provinciales o municipales se exige la contratación de seguros para las obras en ejecución. Es el caso de Buenos Aires para las tareas de demolición y excavación. Más allá de eso, los tradicionales seguros de todo riesgo construcción son muy recomendables porque amparan a todos los responsables de la construcción de una obra”, amplía Botbol. El costo de esta cobertura representa aproximadamente el uno por mil del monto asegurado, y se establece una franquicia que varía de acuerdo a la envergadura de la obra. Un seguro por todo riesgo cubre la responsabilidad civil y también daños a la obra por causas naturales o negligencia del constructor. Por ejemplo, se inunda la obra, cae un pallet de ladrillos y daña lo construido, un incendio, etcétera. También se puede ampliar para cubrir a los equipos.

El todo riesgo se puede tomar tanto para obras pequeñas o reformas como para grandes emprendimientos. Para una obra de un edificio de 100 millones de pesos, el costo del todo riesgo ronda los 150 mil pesos (pagaderos en cuotas) con una suma asegurada por responsabilidad civil de 4 o 5 millones. Y para una reforma de vivienda de 500 mil pesos de presupuesto y 4 o 5 meses de obra, el monto sería de unos 10 mil pesos, pagaderos en dos cuotas. Hasta ahora, el contratista tomaba los seguros ya que los gastos de reconstrucción recaían sobre la empresa constructora.

“El actual Código cambió el interés asegurado para los daños a la obra producido por caso fortuito antes de la entrega, donde el contratista tiene derecho a una compensación equitativa por la tarea efectuada”, argumenta el especialista y recomienda que los seguros sean contratados por el comitente o que se incorporen ambos como asegurados.Por otro lado, el Código amplía la responsabilidad de un fideicomiso y obliga a contratar un seguro de responsabilidad civil.

Botbol advierte sobre un vacío legal en este punto y la importancia de asesorarse bien: “No se ha producido una norma reglamentaria por parte de la Superintendencia de Seguros de la Nación. Las condiciones quedan libradas al acuerdo entre las partes respecto a las sumas aseguradas, franquicias deducibles, cargas y exclusiones de coberturas”.Además, el nuevo Código amplía el concepto de ruina y extiende la responsabilidad del profesional, y con ella los riesgos de mala praxis por acción u omisión. La cobertura de Responsabilidad Civil Profesional pone a resguardo a los arquitectos e ingenieros. Para una facturación de honorarios hasta 300 mil pesos por año, el seguro ronda los 4 mil pesos anuales

Fuente: Clarín